29/11/14

I: Claro de luna

escucha esto mientras lees


Me encuentro en un bar lleno de gente y no sé con quién estoy. Hay un par de vasos en la mesa y mucha gente a mi alrededor que baila y conversa y que ya no me habla, porque sabe que no le voy a responder. Hay una nube de ruido que taladra las paredes de este sitio y que me temo que lo va a destruir. (Lo peor es que con este sitio quizá me refiera mi yo de dentro). Tengo que salir de aquí. Tengo que salir de aquí. Pego un salto. 

Abro la puerta y una bocanada de aire gélido me abofetea pero no sé en qué rincón de ese antro habré dejado la bufanda. Me niego a entrar a buscarla. Hay algo allí que me empuja a estar fuera y ya no quiero entrar más. Busco una escalera por la que poder trepar hasta el tejado, donde hace todavía más frío. 

Pongo la cabeza sobre las rodillas y suspiro. Y callo. Oigo una melodía de nubes que se condensan, de la gente que se emborracha y de diversión y yo lloro por quién sabe qué. La luna me está mirando con cara de a ver qué haces ahora y yo sólo quiero mirarla en sigilo y velando, temiendo que se vaya.

Yo sólo quiero acariciar con mis manos el blanco y la tranquilidad que produce, tan fuerte que creo que es tangible. Yo sólo quiero. Y aquí me quedo. 

1 comentario:

  1. Mi querido Étincelle:

    No sabes la alegría que me he llevado al ver que una nueva chispa iluminaba estos lares. Y como siempre, esa chispa me ha iluminado a mí también. Me encanta cómo dibujas la angustia interior del personaje en un relato tan breve, y cómo perfilas las palabras con la música. Sigue así, chispita mía. Sigue así, a la deriva.

    Un frío beso,

    Emily

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